quinta-feira, 25 de janeiro de 2018

O que é beleza afinal – Parte 3

Recentemente eu assisti ao documentário “Embrace” (disponível no Netflix), que trata do relacionamento que temos com nossos próprios corpos. Uma frase que me marcou foi a seguinte: “Seja leal ao seu corpo, ame o seu corpo; ele é o único que você tem.” Eu já sofri muito por não aceitar o meu corpo, fui cruel comigo mesma…

Quando eu era criança olhei no espelho e vi uma linda menina, com belos olhos verdes e cabelos, pele, dentes que tinham um brilho particular. Afinal eu era uma criança saudável e meninas têm pele, cabelos dentes saudáveis, perfeitos. Mas uma nuvem escura encobriu o meu olhar. Eu pensei: “Não posso me considerar bonita, pois sou baixinha.”

Certa vez uma amiga olhou para uma jovem e disse: “Um dia eu já fui bonita e atraente como esta jovem.” Eu pensei que nunca me senti assim, pois sou portadora da Síndrome de Turner e demorei para ter um corpo de mulher. Sinto-me como se eu fosse uma flor que desabrochou e murchou muito rápido. Mas é claro que se eu pensar assim, se eu me sentir assim estarei sendo cruel comigo mesma. Já fui bonita e atraente quando era mais jovem e continuo sendo bonita, atraente, mais madura.

Há alguns dias eu pensei que devo tomar posse de mim mesma e da minha beleza única. Afinal cada um de nós é bonito à sua maneira, não é verdade? Uma violeta não deseja ser uma rosa ou uma orquídea. Ela tem a sua beleza peculiar, a beleza da simplicidade.

Tomar posse da minha beleza também implica em não acolher a imagem que o outro faz de mim, não me deixar abater. Apossar-me do que há de belo em mim também implica em ter consciência desta beleza e acolhê -la.

Eu não preciso da validação dos outros. Isso soa um tanto arrogante e solitário? Quanto à arrogância, creio que se trata de um egocentrismo saudável. Pensar desta maneira é algo solitário? Aparentemente… Afinal as flores não exalam o seu perfume mesmo que não haja ninguém por perto?

A beleza é um lampejo, é algo efêmero, como tudo é. E o que não faz parte deste momento de fugaz beleza também é belo, basta ter olhos para ver…

Robert Frost escreveu este poema, que se tornou famoso:

“O primeiro verde da natureza é dourado
- para ela, o tom mais difícil de fixar.
Sua primeira folha é uma flor,
mas só durante uma hora.
Depois folha se rende à folha.
Assim o Paraíso afundou na dor,
assim a aurora se transforma em dia.
Nada que é dourado pode permanecer.”

No filme “Vidas sem rumo” (“The Outsiders”) o poema é declamado e, se não estou enganada, toca uma música que diz “continue dourado”… Sim, o que certa vez existiu terá existido para sempre...

quinta-feira, 11 de janeiro de 2018

Patricia



Texto publicado no blog "Las Caras de Turner" - https://lascarasdeturner.wordpress.com/2018/01/11/patricia/

Patricia Marques tiene 45 años, es abogada y vive en Curitiba, Brasil. Está casada hace diez años y actualmente trabaja en la Justicia Federal de su país. Aquí comparte lo que ha significado para ella vivir con Síndrome de Turner.

Infancia

Tuve un parto difícil. Cuando nacía yo estaba con el cordón umbilical enrollado en el cuello y fue necesario usar “forceps”. Durante un rápido momento no pude respirar. Mi padre, que es médico, estaba asistiendo al parto y se quedó tan preocupado que más tarde no quiso asistir al parto de mi hermana. Según un antiguo terapeuta mío, yo no quería venir a esta existencia, no con este cuerpo.
Siempre supe que era más pequeña que los otros niños. Por increíble que parezca, desde muy temprano yo ya tenía preocupaciones en relación al futuro. Me preguntaba: “¿Me voy a casar? “, ¿voy a conseguir un empleo?”. Mis preocupaciones terminaron por ser tonterías, pues encontré un gran amor y hoy soy funcionaria pública.

Era una niña nerviosa, pero tenía la espontaneidad, la autenticidad que todo niño tiene. Era extrovertida, siempre estaba cantando, bailando.

Fui diagnosticada con el síndrome de Turner cuando era niña. Las únicas características que he asociado al síndrome son la baja estatura, la infertilidad y los riñones en forma de herradura. Fui medicada, pero pude usar la hormona de crecimiento cuando recién tenía 16 años. En la época crecí poco.

Siempre me encantó leer y cuando tenía ocho años empecé a escribir poesías y pequeños cuentos. Una de las cosas que más me gustaba hacer era jugar al teatrito. Yo cantaba junto con los discos antiguos de mis padres e inventaba novelitas musicales.

¡Por supuesto que tenía brillo! Tuve tres novios de infancia. Uno me pidió en matrimonio. En la época yo tenía ocho años y él fue a hablar con mi padre, que respondió: “Si quieren casarse cuando lleguen a ser adultos, yo los dejo”. Yo llegué a escribir una carta para él en la que aceptaba.

No todo fueron flores. En el jardín de infancia me colocaron en la clase de los niños menores, por prejuicio, entonces mis padres decidieron matricularme en otra escuela. Yo era una niña agitada y quería jugar, entonces hacía las tareas mal para salir pronto, entonces una profesora poco preparada le dijo a mi madre que yo tenía problemas motores y ella se preocupó. Me hicieron un electroencefalograma y los resultados fueron normales. Muchos profesores no están aptos para tratar con los alumnos que tienen algún problema.

Bueno, las dificultades por las que pasé en la pre-escuela no dejaron secuelas, al menos no al parecer. Después de pasar por la adolescencia acabé perdiendo la espontaneidad, dejé de ser exhibida. Tal vez porque terminé teniendo una noción del ridículo. Tal vez porque mi autoestima estaba baja, pero eso pasó. Hoy estoy mejor. Para adelante no es que se camina, verdad?

¡Autoestima en las alturas, mis hermanas!

La adolescencia

En aquella época no conseguí aprovechar el apoyo que tuve. Cuando yo tenía aproximadamente 12 años escribí tonterías en mi diario de vida. Escribí que era fea y así sucesivamente. Tenía una buena amiga que leyó lo que escribí y trató de levantar mi moral. Ella decía cosas como: “No camines mirando hacia abajo, empina la nariz”. No pude absorber lo que ella decía, no tenía madurez para eso.
Durante la adolescencia pasé por un período de grave depresión, pues creía que no iba a encontrar un amor. ¡Qué tontería! Hice terapia durante un largo período para trabajar en ello.

Durante mi vida escuché muchas cosas negativas. En la escuela secundaria tuve una profesora que durante la clase me comparó con una compañera que había vencido un concurso de belleza famoso en nuestra región, señalando que yo, al lado de ella, parecía una niña y no una muchacha.

Para mí la adolescencia fue la “noche oscura del alma”. Sé que muchas personas describirían esta fase de manera semejante. La adolescencia realmente no es una época fácil, pero pasa, como todo pasa.

Adultez

Pasé muchas dificultades durante mi vida. Profesionalmente, las cosas no fueron fáciles para mí hasta que conseguí pasar en un concurso público para entrar a trabajar como funcionaria pública en la Justicia Federal. Yo quería dedicarme al trabajo, quería ser útil. Y de una manera honesta, claro.

Hubo quien dijo que yo no lo iba a conseguir, pues muchas personas competentes se presentan a estos concursos, pero no me desanimé. En realidad oír una opinión pesimista sirvió para que yo pensara: “¿Ah, es así? Ahora voy a demostrarte a ti y a mí misma que sí puedo”. Tuve que tener confianza para perseverar y esforzarme, estudiar. A pesar de las dificultades, siempre creí que las cosas iban a mejorar.

En cuanto a mi vida amorosa, pasé por varias decepciones, pero también tuve uno que otro novio con el que todo fue bien. Es decir, mi vida afectiva no fue diferente de la de tantas otras personas. Algunas de las relaciones que tuve, un en particular, me hicieron muy mal. Hoy percibo que estas experiencias fueron “empujones” para que yo aprendiera a gustar más de mí misma.

Aprendí que soy bonita a mi manera. Los patrones de belleza divulgados por los medios son restrictivos, no tienen en cuenta la diversidad que existe en la naturaleza y lo que hay de bello en ello. Un artista tiene conciencia de esta belleza. Cada uno de nosotros es una obra de arte.

También aprendí a cuestionar los valores de la sociedad. ¡Nuestra cultura está enferma! Cada vez más se valoriza la apariencia, la riqueza, la fama en detrimento de valores esenciales: la bondad, la generosidad, la gentileza, la honestidad, el coraje y así sucesivamente.

Una vez un colega de universidad me preguntó cuál era mi altura. Yo respondí y varias personas se rieron. Me quedé quieta, pero podría haber dicho: “Ser bajita no ha entorpecido mi vida, pues tengo un trabajo y un gran amor. Y lo que realmente importa en la vida es evolucionar como persona, hacer algún bien durante el paso por este planeta. ¡Esto queda, esto deja marcas!”.

Ciertamente mi baja estatura no me entorpeció afectivamente o profesionalmente. Sé que otras fallas mías lo hicieron, tales como la inseguridad, la distracción y la falta de organización. Fue por eso que acabé relacionándome muchas veces con las personas equivocadas; hoy valoro más otras cualidades que poseo, que no tienen relación con la belleza. La confianza en mí misma ha mejorado mucho.

Por supuesto que todavía tengo mucho para vivir y aprender. He pasado por crisis serias, problemas familiares; la mía no es una historia preciosa de superación. ¡Sé que voy a pasar por muchas cosas todavía! Mi vida no es ni será perfecta, pues esto no existe, lo importante es seguir. ¡Mucha luz, paz, amor y autoestima en las alturas! ¡El cielo es el límite!

quinta-feira, 12 de outubro de 2017

Resiliência (Palestra da psicóloga Ancila Dei Rodrigues)


Ancila Dei Rodrigues começou a palestra levantando a questão: “O que é resiliência? O que é resiliência para nós, mulheres com Síndrome de Turner?” Uma das mulheres que estavam assistindo à palestra comentou: “Em muitos casos nós não aceitamos a nossa condição (a ST), mas acabamos enxergando que aquele é um caminho que temos que percorrer e acabamos nos adaptando, nos adequando.” De fato, a aceitação faz parte da resiliência. Mas a aceitação também não pode ser confundida com resignação.

A psicóloga repetiu as palavras, pensativa: “Acabamos nos adaptando, nos adequando…” E ela complementou seu raciocínio com as seguintes palavras: “Tem que ficar claro para nós o que queremos ou não queremos, para que possamos impor limites ou investir no que realmente queremos. Muitas vezes a gente vai levando e não estamos no caminho que queremos. Vozes de pessoas da família, por exemplo, podem nos levar a trilhar determinado caminho.” Pelo que entendi, Ancila quis dizer que adaptar-se, adequar-se nem sempre é o caminho que as nossas almas pedem. A vida me ensinou a questionar os padrões de beleza adotados pela sociedade, por exemplo. De fato, como aceitar estes valores de uma cultura que está doente? E muitas pessoas infelizmente acabam ficando doentes também... A anorexia, a bulimia e a depressão são apenas alguns exemplos de doenças causadas em grande parte pela nossa sociedade, que tem sérios problemas.

Segundo a física, resiliência é quando um objeto é submetido a pressão e volta à homeostase, talvez com modificações. Para a psicologia, é a capacidade de lidar com as contradições que se apresentam durante a vida, com as adversidades. É evidente que temos muitas frustações, adversidades internas e externas.

O que propicia ter uma atitude mais resiliente? Por exemplo, existem histórias de pessoas que tiveram uma atitude de resiliência em campos de concentração e sobreviveram. O que propiciou isto? É o que se chama de “sentido de vida”. O que me alimenta para que eu consiga sobreviver? Em última análise, ajudar os outros. Se o amor pela arte ou pela ciência me leva a sobreviver, é porque com o meu trabalho ofereço algo para os outros. Se o meu amor por alguém ou por algumas pessoas dá sentido para a minha vida, é porque desejo a felicidade destas pessoas e vou fazer o possível para vê-las felizes.

Outro exemplo de resiliência é a atitude do personagem principal do filme “Quem quer ser um milionário?”. O amor por uma menina fez com que ele tivesse forças para seguir em frente. O seu irmão seguiu pelo caminho da criminalidade e a sua história não teve um final feliz, ao passo que Jamal (o personagem principal do filme) trilhou um caminho diferente. O foco no bem, bons princípios, a vivência, aprender com as experiências – tudo isso nos dá forças, nos ajuda a seguir adiante.

Há uma cena neste filme na qual o menino consegue o autógrafo de uma pessoa famosa na Índia depois de cair em uma fossa. Ele passou por isso, mas conseguiu o que queria. E mais tarde o garoto poderia ter a consciência de que se um dia ele se esforçou e conseguiu alcançar o seu objetivo, então poderia lutar para conquistar outras coisas na vida. A perseverança, a coragem, a esperança, a fé na Vida - tudo isso faz parte de ser resiliente.

É claro que nós, meninas e mulheres com ST e suas mães, passamos por pressões. E podemos chegar à conclusão de que se passamos por certas experiências, enfrentamos dificuldades e as superamos, então podemos enxergar tudo de uma nova maneira e podemos lidar com qualquer coisa.

Enxergar as circunstâncias de diferentes perspectivas faz parte de ser resiliente. É verde ou vermelho? É 6 ou 9? Depende do ponto de vista. De acordo com a dialética, analisando a tese e a antítese chega-se à síntese. Então é necessário repensar e, se for o caso, mudar de opinião. É necessário questionar a nossa sociedade, que está doente. Os sinais de que a nossa cultura tem sérios problemas estão por toda a parte. O questionamento pode nos levar a ter uma melhor autoestima e mais auto-confiança, o que também é essencial para ser resiliente.

Por exemplo, se um médico me diz que tenho uma limitação, é importante que eu tenha consciência do meu corpo e questione. Se alguém me ofende também é necessário questinar. Aquela pessoa não está me enxergando de verdade, não trilhou o meu caminho, nunca usou os meus sapatos, nunca esteve na minha pele. Aquela pessoa está olhando para mim através das suas "lentes mentais" - o seu ponto de vista, as suas crenças, os seus preconceitos, etc. É preciso questionar, procurar novos pontos de vista para assim sair deste lugar “esticado” e voltar à homeostase.

quinta-feira, 29 de junho de 2017

Patrícia no programa Show Magazine, da TV Transamérica

Olá, amigas! O meu primo, Gustavo de Santa Cruz Arruda, me entrevistou no programa dele, na TV Transamérica. Conseguimos divulgar (pelo menos um pouco) informações sobre a ST. 🙂 Assistam, pessoal!

terça-feira, 20 de junho de 2017

Deficiência?



É muito comum que tenhamos uma impressão negativa a respeito das deficiências humanas. Isto é compreensível. Porém, costumamos não perceber as qualidades das pessoas chamadas “especiais”. Normalmente, eu não gosto deste tipo de eufemismo, mas acho que o termo “pessoas especiais” é muito adequado quando se trata de pessoas que têm alguma deficiência, no sentido literal.

Há algum tempo, li um belo texto que procura explicar porque existem crianças especiais. Deus criou pessoas muito diferentes para que aprendessem umas com as outras e para que juntas formassem o seu corpo, tornando-se então “a sua imagem e semelhança”. Neste texto, mencionou-se uma doença chamada mielomelingocelle (o nome da enfermidade significa “mel que veio do céu”, consistindo em uma deformação da coluna). Decidi pesquisar um pouco sobre a doença na Internet, o que me levou a ler a história de Barbara. O simples fato de escrever o seu nome fez com que lágrimas aflorassem aos meus olhos. Ela é uma linda menina americana, que sofre daquele mal e de hidroencefalia.

Lembro-me nitidamente da sua foto. Como não amá-la? É difícil expressar em palavras o que senti. Olhar para a foto daquela menina é o suficiente para sentir a energia amorosa, comovente que emana dela. A sua mãe a considera uma criança como qualquer outra. Ela conta que Barbara é ao mesmo tempo inocente e manipuladora, que está indo bem nas suas aulas de natação especial e que a menina tem muitos admiradores. E a garota tem apenas 6 anos! Ler este depoimento me tocou, pois a mãe de Barbara não a considera “anormal”. Por que pessoas que não têm os problemas daquela menina são consideradas “estranhas” por muitos? Isto não faz sentido. É claro que não faz sentido, mas a nossa sociedade é realmente louca, difícil de se entender.

Escrever sobre Barbara fez com que eu me lembrasse da afetividade das pessoas portadoras da Síndrome de Down. De fato, são pessoas carinhosas, amorosas. Isto sem falar das histórias de superação de várias pessoas que têm esta Síndrome.

Eu comentei que me enterneci ao ler sobre a história de Barbara e ao ver a sua foto. Muitas vezes nós nos esquecemos do que é essencial: o amor. Este sentimento pode nos levar a enxergar as pessoas especiais de uma maneira diferente. Inclusive quem disse que todos nós temos que ter um papel ativo na sociedade? E as crianças e idosos? Inclusive estas pessoas são desvalorizadas.

Lembrei-me de um pequeno livro, “O Caminho da Paz”, de Henri J. M. Nouwen. Nesta obra, o autor, um sacerdote holandês, conta a história de Adam, um rapaz com sérios problemas físicos e cognitivos, que transmitia uma paz que não é deste mundo. Eu acredito que tudo no Universo tem um sentido, inclusive os mais sérios problemas. A nossa compreensão é que é limitada.

Também são maravilhosas as pessoas portadoras da Síndrome de Williams. Estas pessoas têm sérias dificuldades para executar tarefas do cotidiano, tais como comprar algo e conferir o troco. Mas elas são sociáveis, afetuosas e  muitas têm um talento excepcional para a música.

E quanto a nós, mulheres portadoras da Síndrome de Turner? Muitas de nós não têm outras características da síndrome além da infertilidade e da baixa estatura. Outras têm problemas de saúde leves, que podem ser tratados. Então em muitos casos a Síndrome de Turner não pode ser considerada uma deficiência. Somos lutadoras. Com o tempo acabamos aprendendo que a aparência não é o que realmente importa na vida, não discriminamos ninguém. O que dá sentido à vida é o bem que fazemos e crescermos como pessoas, não é verdade? Então nós, mulheres com Turner, nos esforçamos para desenvolver várias qualidades, para nos tornarmos seres humanos melhores. Já conheci várias mulheres como eu e elas são realmente pessoas maravilhosas.

Escutei ou li em algum lugar algo mais ou menos assim: "Deficiência? O que é deficiência? Quem não tem suas deficiências?" Isto é verdade... Todos nós temos nossas deficiências, nossos defeitos, nossas falhas. A deficiência, a imperfeição fazem parte da condição humana. Como disse a jornalista Leandra Migotto Certeza (https://www.youtube.com/watch?v=a9xC5DOLiQY) em uma palestra realizada em 2015, na REATECH - Feira Internacional de Tecnologia, Inclusão e Acessibilidade (https://www.youtube.com/watch?v=HZt_eEy4-34), quem não está sujeito a sofrer um acidente ou envelhecer e ter vários problemas de saúde relacionados à idade avançada? Encarar as dificuldades que fazem parte da vida e procurar aceitá-las pode fazer com que tenhamos um pouco mais de paz de espírito.

Sei que o meu texto pode soar piegas para muitos. Não tenho a intenção de romantizar o que as pessoas com deficiências e seus familiares vivenciam. É claro que eu sei das dificuldades. Mas... é importante também procurar enxergar outros aspectos da mesma situação.

Enxergar o próximo de uma outra maneira pode ser maravilhoso! Podemos abrir os olhos para ver Deus em nossos semelhantes... Namastê!

“O Deus que habita no meu coração, saúda o Deus que habita no seu coração”.
 

segunda-feira, 19 de junho de 2017

Empoderamento




Acho que esta é uma questão fundamental: o que é ser uma pessoa empoderada? Creio que tudo começa com o amor próprio. E, afinal, o que significa ter uma boa autoestima? Parece-me que um dos fundamentos do amor próprio é tomar posse de si mesmo(a), ser Senhor(a) de si mesmo(a). O autoconhecimento nos leva a este caminho. E a consciência de que as opiniões dos outros não importam tanto assim faz com que continuemos no mesmo sentido. Sim, as opiniões dos outros não importam tanto assim, pois cada um enxerga a realidade através de suas “lentes mentais”. Por exemplo, se eu não correspondo aos padrões de beleza aceitos pela nossa cultura certamente não vou chamar a atenção de alguém que valorize isto. Ou se eu sou muito romântica, sensível, talvez não desperte o interesse de uma pessoa que seja extremamente racional. Então faz sentido se preocupar muito como o que os outros pensam sobre nós ou com certas “exigências” da sociedade? Acho que não. Aliás, acho que é essencial questionar certos valores aceitos pela sociedade, ter opiniões próprias. Isto também leva ao empoderamento! A nossa sociedade está doente. Quem duvida disso? Os sinais estão por toda a parte.

Tudo isso soa arrogante? Sim, talvez. Mas trata-se de uma arrogância saudável. É claro que uma atitude saudável para consigo e diante da vida também inclui a humildade. Ou seja, devemos ser capazes de perceber quando as opiniões dos outros devem ser levadas em consideração, pois apontam para os nossos defeitos, aspectos em relação aos quais podemos melhorar. Tudo isto faz parte do autoconhecimento, da construção do amor próprio e do processo de empoderamento. Aceitar as próprias falhas é o primeiro passo para a mudança, para a evolução. Como ensina o I-Ching, a verdadeira humildade, a verdadeira autoestima consiste em diminuir o que é exagerado em nós e valorizar qualidades que temos, muitas vezes menosprezadas. Ter uma noção de quem se é, o mais próxima possível da realidade, aceitar e valorizar isto – aí reside o verdadeiro amor próprio.

O leitor talvez tenha a impressão de que eu me considero sábia, alguém que tem algo para ensinar… Não, eu tenho consciência de que sou uma pessoa como qualquer outra. Eu também estou aprendendo, sou apenas mais uma caminhante. Acho que estas reflexões são válidas, mas não têm nada de original. Mencionei o I-Ching… Além disso, as ideias de questionar sempre e da busca do autoconhecimento encontram-se nos fundamentos da filosofia.

Agora vou abordar outra questão. Quando eu era adolescente me aventurei a ler “A Insustentável Leveza do Ser”, de Milan Kundera. Na época eu não tinha maturidade para absorver o conteúdo do livro, em toda a sua profundidade. Em um trecho da obra um dos personagens observa que a bondade de outro é a sua fraqueza. Na ocasião eu interrompi a leitura e me indaguei: “Será que a bondade pode ser fraqueza?” Hoje, mais madura, sei que não. Ser “bonzinho” pode levar uma pessoa a ser explorada, manipulada por outras. Mas pessoas boas, como Martin Luther King, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi ou Madre Teresa de Calcutá não eram fracas, pelo contrário. Não vamos entrar na seara de que estas pessoas tinham um lado que não é admirável. Sim, é claro que elas tinham defeitos, isso faz parte da condição humana. O fato é que estas pessoas tinham um lado admirável e não eram fracas, de maneira alguma. Aliás, com o passar dos anos acabei percebendo que a “maldade” de certas pessoas é uma couraça, um disfarce para aparentar força e esconder uma profunda fragilidade. E a vulnerabilidade também faz parte da condição humana… Ter consciência disso já nos torna pessoas mais fortes, mais empoderadas.

A conclusão é que buscarmos o autoconhecimento e a evolução nos leva ao empoderamento. E nem poderia ser diferente. Se assim fosse soaria como algo muito estranho, não é verdade?

Se você tem vontade de refletir um pouco mais sobre o tema, leia o artigo “Empoderamento da Imagem para a mulher com ST (Luciana Martins Alves)” (http://sgabtoasw.blogspot.com.br/2016/12/empoderamento-da-imagem-para-mulher-com.html).

sábado, 10 de junho de 2017

Nós, os “diferentes” e a sexualidade


Eu sou uma pessoa “diferente”. Sou portadora da Síndrome de Turner, por isso sou pequena (1,43 m) e não posso ter filhos. Falo por mim e por todos os outros que são considerados “diferentes”, não é fácil lidar com os olhares e palavras de estranhamento. Como se eu não pudesse ser amada, como se eu fosse anormal, como se fosse algo muito estranho alguém com a minha aparência querer cantar, como se eu não pudesse ser considerada bonita, atraente… Como se… Acho que não é necessário repetir o que eu ouvi ou descrever uma situação em que recebi olhares de estranhamento. Esta atitude é uma tentativa de seguir o caminho do amor, da compreensão. Mas de qualquer maneira acho que é importante a discussão sobre o tema. Só assim poderemos tentar mudar algo na nossa cultura, que está doente. Os sinais de que a nossa sociedade está doente estão por toda a parte: pessoas que se submetem a muitas cirurgias plásticas, garotas (e alguns garotos) que sofrem de bulimia ou anorexia e assim por diante. 

Acho que devo simplesmente aceitar a ignorância de certas pessoas… Ignorância no sentido de que elas não sabem o que é estar na minha pele. Devo aceitar e ficar em paz. Estou procurando acessar aquele cantinho do meu peito que é capaz de sentir compaixão. Sim, há uma parte de mim (que por enquanto é muito pequena) que tem sabedoria (“aquela que sabe”, como a chamou Clarissa Pinkola Estées, autora do livro “Mulheres que correm com os lobos”), que sabe que tudo o que se refere ao meu ego não tem tanta importância assim, que sabe que, de um ponto de vista espiritual, sempre é possível recomeçar. Se eu magoei alguém isto não quer dizer que eu tenha causado um dano permanente, aquela pessoa tem uma longa jornada de evolução à sua frente. Eu agi de cordo com a maturidade que eu tinha na época e preciso me aceitar assim, imperfeita... humana. E se eu fui ferida também tenho um longo caminho de aprendizado diante de mim, que passa pelas lições do perdão e do auto-perdão. Do ponto de vista da eternidade, o que acontece neste plano de existência não significa nada… Eu tive apenas um vislumbre do que é o perdão, apenas isso. Ainda sou uma pessoa como qualquer outra, que sente culpa, que guarda mágoas…

Voltando a escrever sobre o preconceito, parece que certas pessoas não ouviram falar de várias histórias de superação, pessoas que estão aí para demonstrar que o amor existe para todos. Ou as pessoas que tiveram atitudes preconceituosas nunca pararam para pensar sobre o tema. Sim, o amor é difícil de encontrar, é preciso antes de mais nada encontrá-lo dentro de si. Mas, por outro lado, o amor existe para todos! Um exemplo é o filme “As Sessões”, que é baseado em uma história real. O filme trata do processo de amadurecimento e superação de um jornalista e poeta tetraplégico, que tem dificuldades respiratórias. Outro exemplo de superação é Nick Vuijicic, que nasceu sem os braços e pernas. Ele é escritor e palestrante motivacional. A sua esposa é linda e eles têm dois filhos. (Sorriso!)

Há alguns dias eu assisti a um vídeo da Leandrinha Du Art, que me marcou muito. Ela é uma mulher trans, cadeirante e portadora de uma síndrome considerada rara, como eu. No vídeo Leandrinha conta que, na época do colégio, o garoto mais bonito da turma sentiu-se atraído por ela. Então Leandra pensou: “Se um garoto tão bonito me quis é porque ele viu algo de belo em mim. Por que eu não posso desejar a mim mesma, me considerar gostosa?” Claro, por que não? Como disse Leandrinha, “mulher tem que ser alta, loira, cheia de curvas?” Que história é essa? Sim, é óbvio que sexo tem a ver com o corpo, mas o corpo não se limita à imagem. Isso sem falar que a beleza está nos olhos de quem vê, é algo muito relativo. O sexo envolve os outros sentidos (cheiro, tato, audição…), é evidente. E o sexo vai muito além de tudo isso – é sentimento, energia, poesia, troca… Como bem disse Arnaldo Jabor e cantou Rita Lee: "Amor é prosa, sexo é poesia." Obrigada por ter me levado a estas reflexões, Leandrinha!

Leandrinha é uma verdadeira sereia, como ela mesma se descreve. Com os seus cabelos compridos e coloridos, com a descoberta do seu poder de sedução a sereia veio à superfície e volta a mergulhar no seu mundo misterioso quando assim quer. Agora a voz de outra sereia quer se fazer ouvir, a minha voz. Sou uma sereia que certa vez tentou seduzir com música, poesia e não conseguiu. Não conseguiu? É claro que estou menosprezando o meu poder de sedução. Eu, que também sou “diferente”, descobri que posso ser desejada e amada. Com a Leandrinha aprendi que falta eu me desejar e me amar mais! (Sorriso!)